¡Ay, mi gato destruye todo!

¡Ay, mi gato destruye todo!

Araña el sillón y las paredes. Se sube al televisor o a ese mueble donde están tus cosas favoritas. Trepa por lugares peligrosos. Bota todo lo que pilla. Corre por la casa como si estuviera entrenando para los Juegos Olímpicos.

Antes de concluir que tienes un gato especialmente destructivo, mejor hazte esta pregunta: ¿tiene lugares adecuados canalizar sus instintos felinos?

 

El problema no siempre es la conducta.

Arañar, trepar, saltar, esconderse y observar desde lugares altos son conductas normales para un gato. El conflicto aparece cuando el único lugar disponible para arañar es el sofá o cuando el punto más alto de la habitación resulta ser ese mueble lleno de adornos.

Retarlo o gritarle puede detener momentáneamente la conducta, pero no elimina la necesidad que hay detrás de ella.

 

En vez de prohibir, ofrece una alternativa

Aquí la gatificación puede ayudar mucho. Un rascador bien ubicado ofrece un lugar permitido para arañar como la Repisa con Cuerda o el Racador Adhesivo (para michis artistas). Las repisas y pasarelas crean rutas para trepar y desplazarse. Una plataforma elevada puede convertirse en ese mirador que antes encontraba sobre el refrigerador.

La idea no es conseguir que el gato deje de comportarse como gato, sino redirigir esas conductas hacia lugares más adecuados y seguros.

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